Las dificultades de negociar con un mexicano: El valor de la palabra
Una guía para el extranjero y una autocrítica cultural
Antes que
nada, debo aclarar que soy mexicano. Esto, para evitar la cancelación y los
ataques de los modernos niños héroes que abundan en las redes sociales.
Cuando uno
no sale de la realidad cultural mexicana, es difícil comparar los diferentes
estilos de negociación, incluso cuando se lea en libros del tema
Negociar
con personas de diferentes culturas siempre presenta desafíos únicos y
enriquecedores, siempre y cuando uno decida aprender de ellos, en vez de
quejarse e insultar la cultura. En el caso de México, un país con una rica
historia, tradiciones arraigadas y una diversidad cultural significativa,
entender las particularidades de su estilo de negociación es crucial para
alcanzar acuerdos exitosos.
Una de las
dificultades más significativas al negociar con mexicanos es su estilo de
comunicación indirecta. Los mexicanos tienden a evitar la confrontación directa
y pueden ser vagos o imprecisos para no herir sentimientos o causar
incomodidad. Esto puede llevar a malentendidos si la otra parte no está
familiarizada con este estilo comunicativo. Es esencial leer entre líneas y
prestar atención a las señales no verbales.
Ahora bien,
esta tendencia varía en intensidad, dependiendo de la región de México. En el
norte del país, la gente tiene fama de ser más directa que en el resto del
país. Hay otros lugares en donde este evitar la confrontación se lleva al
extremo. Como oriundo de CDMX, bien sé que un compromiso verbal en realidad no
significa que ya se cerró el negocio. Uno aprende que no se puede cantar
victoria hasta que se esté realizando el negocio, en mi caso, hasta que se esté
dando la capacitación; pero en mi experiencia profesional me vi en otros
lugares en que esto se llevaba al extremo, lo que hacía mucho más difícil
realmente hacer negocio, ya que ni siquiera recibías la respuesta de “lo vamos
a ver la próxima semana” o “ estamos esperando la aprobación”… lo llevaban
mucho más lejos, ya que siempre era la de “claro, ya es un hecho”… sólo ante la
fecha inminente te enterabas que ni siquiera se había considerado o que al
responsable se le había olvidado echar a andar los trámites.
Si para mí,
siendo mexicano, era difícil, imaginemos a un extranjero que está acostumbrado a
que los acuerdos verbales realmente valen y en donde se piensa que el hombre
vale lo que vale su palabra.
Este
fenómeno refleja una característica cultural profunda, donde la palabra y el
compromiso verbal tienen un significado diferente al que pueden tener en otras
partes del mundo. En México, un "sí" puede no ser una afirmación
definitiva, sino más bien una muestra de cortesía o una intención de no
desagradar. Entender esto es clave para cualquier extranjero que desee negociar
eficazmente en el país.
Y esta
diplomacia, o mentira, se va a todas las capas e interacciones de la sociedad.
Alguna vez oí a una chica europea que contaba sus experiencias en diferentes
lugares, en donde los pretendientes le bajaban el cielo y las estrellas, le hablaban
de verse en otra ocasión… que nunca llegaba. Al final, ella sólo decía: “No
tienes que decir todas esas cosas, ya sé que no lo quieres en realidad, sólo es
para ligar; pero está mal”.
En mi
experiencia personal, desde hace 15 años empecé a buscar y hacer negocios sólo
con aquellos en cuya palabra podía confiar. Descubrí que no estaba solo. Muchos
buscamos eso. Hacer negocios con gente que sea de fiar. Que rompe esta cuestión
cultural y que hace lo que dice. Que respeta los acuerdos verbales.
Por
supuesto, con mis clientes y prospectos no puedo ser tan selectivo; pero
realmente aprecio a aquellos que sinceramente me dicen “No me lo aprobaron”, “No
se va a hacer”, “lo vamos a posponer tres meses”… es decir, prefiero que me
hablen de frente; aunque sean malas noticias, a que me hagan perder el tiempo
con llamadas o correos de seguimiento durante meses… para al final no lograr
nada. Se trata de respetar el tiempo y el trabajo de los demás.
En resumen,
los extranjeros deben tener en cuenta que un "sí" en México no
siempre significa un compromiso definitivo, sino que puede ser una muestra de
cortesía. Esta característica cultural puede llevar a malentendidos si no se
comprende adecuadamente. La confiabilidad en los acuerdos verbales varía y, a
menudo, no se puede cantar victoria hasta que se esté realizando el negocio.
La
intensidad de esta tendencia también varía según la región. En el norte, la
gente tiende a ser más directa. Sin embargo, en otros lugares, los compromisos
verbales pueden ser aún más inciertos. En Morelia fue donde me encontré con
casos más extremos de este no decir nunca que no, que también se mezclaba con
otras costumbres bastante raras, como evitar presentar a los contactos a toda
costa. A lo mejor, resultado de una élite muy cerrada; pero igual, irritante a
final de cuentas
Para
alcanzar acuerdos exitosos, es fundamental buscar negociar con personas que
respeten los acuerdos verbales y valoren la comunicación directa. Apreciar y
respetar el tiempo y el trabajo de los demás es clave para establecer
relaciones comerciales fructíferas en México.
Con esta
pieza, comenzaremos una serie de artículos respecto a la negociación en México,
si es de su interés, hágamelo saber, para seguir ahondando en el tema.
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